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Mostrando las entradas etiquetadas como Año Nuevo

Que tenga un año de buena cosecha

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Que tenga un feliz año; que pueda disfrutar de una cosecha abundante. Que la inversión y el esfuerzo realizado hasta hoy se vea compensado con creces en el próximo, y que todo lo que ha venido sembrando en sí mismo y en los demás, se le devuelva multiplicado. Que tenga un buen año de cosecha fructífera en su vida personal y familiar, en su vida espiritual y su salud. La ley de la siembra y la cosecha es universal. Aplica para creyentes y no. Todo lo que se siembra se cosecha; sólo es cuestión de tiempo. Si ha estado sembrando trabajo, esfuerzo, dedicación, ¡Dios quiera que en este nuevo año coseche sus logros en abundancia! Si en los años anteriores ha sembrado en su vida  justicia y honestidad, ¡coseche satisfacción, dicha y paz interior! Si ha estado sembrando amabilidad, perdón y generosidad, ¡que coseche más de lo mismo! ¡Que le vaya bien!

Buscando salud, dinero y amor.

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Las doce uvas o las doce monedas a media noche, la prenda interior amarilla, las lentejas y los baños de florecimiento; cientos de cábalas que millones de personas cumplen con la esperanza de tener un venturoso año nuevo. Lo curioso es que muchas de esas personas profesan ser cristianas y aun así, en vez de confiar en su Dios, recurren a estas prácticas. Quizás lo hagan porque su fe en Dios no alcanza, o porque reconocen que están alejados de él y Dios no les va a oír si se lo piden; claro que si este es el caso, lo correcto sería acercarse a Dios, porque confiar en amuletos y cábalas jamás podrá sustituir la bendición de Dios sobre aquellos que le creen y le obedecen. No hay bendición lejos de Dios. La Biblia contiene muchos versículos que describen las bendiciones que se obtienen por confiar y obedecer a Dios. En el libro de Proverbios podemos ver varios de ellos, y en los primeros versículos del capítulo tres encontramos justamente lo que las personas más anhelan para el año n...

Horóscopo Cristiano

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A diferencia del horóscopo que basa sus predicciones en la posición de los astros y los signos del zodiaco, este “horóscopo cristiano” basa sus “predicciones” en la inmutable Palabra de Dios y en la posición que cada uno tenga frente a ella. El “horóscopo cristiano” no tiene doce signos sino sólo tres: PNEUMATIKOS, SARKIKOS, APISTOS, por lo que le será muy fácil identificarse con uno de ellos. PNEUMATIKOS: Si confía en Dios y sigue a Jesucristo obedeciendo sus mandamientos, entonces pertenece a este “signo”. Tendrá un año de prosperidad y victorias. Vendrán dificultades y problemas pero recibirá fe y valentía para vencerlos. Su perseverancia en la fe le traerá recompensas. Su estilo de vida sin vicios le librará de muchas enfermedades y envejecerá con menor celeridad. La meditación bíblica y la oración le ayudarán a no caer en el estrés. Si es soltero, tendrá su pareja ideal en el tiempo ideal, y lo reconocerá por la manera que él o ella exprese su amor a Dios. Si es casado;...

Tratando de explicar las cábalas de fin de año

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Cada fin de año los astrólogos, videntes y demás personas involucradas con el esoterismo, nos dan sus consejos y secretos para tener un año nuevo con mejor suerte en el amor, el dinero y la salud. Pero ya que toda creencia debe contar con razones para creer en ella, pregunto: ¿Qué razones hay para creer en las cábalas? Por ejemplo, esas famosas doce uvas que se comen a medianoche… ¿Qué hace que comerlas a esa hora nos vaya mejor? ¿Quién afirma su veracidad? ¿Cómo se llegó a descubrir la fórmula: “DÍA 1 + 00:00HRS. + 12UVAS + PROCESO DIGESTIVO = BUENA SUERTE” ? Bueno sería saber que tal hallazgo fue el resultado de un estudio de años de pruebas en miles de personas, registro de eventos y consumo de diversas frutas, en las que también probaron (y finalmente descartaron) la sandía, el coco y el aguaje.

Para que le vaya bien

En la Biblia hallamos innumerables promesas de Dios. Unas son incondicionales, otras tienen requisitos. Algunas de ellas son particulares y se dieron sólo para ciertos propósitos; otras son generales, válidas todavía para quien las quiera aceptar. Y otras, si bien fueron dirigidas a personas específicas, se aplican perfectamente a cualquiera que cumpla con los mismos requisitos. Este es el caso de las promesas que Dios le dio a Josué cuando recibió el encargo de guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida: “…Dios estará contigo en dondequiera que vayas”; “…entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”; “…para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Libro de Josué cap.1 vs.7-9)