La diferencia entre el justo y el injusto
“Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor, y en ella medita noche y día. Mire con atención a los que caen en actos de corrupción y comprenderá muy bien lo que dice el salmo bíblico*. La próxima vez que vea por la televisión a un congresista inhabilitado por tráfico de influencias, o a un juez atrapado por recibir una coima, o a un delincuente que agacha la cabeza en la comisaría junto a sus “compañeros”, recuerde este salmo y su advertencia: Quien va por “camino de pecadores” no vive feliz. Quizás tiene más pero no tiene paz, teme ser traicionado, huye, se esconde. Al final todos son atrapados.