La Biblia como herramienta para el desarrollo (I)


Muchos no estarán de acuerdo con la afirmación que hoy presento, y lo comprendo. La Biblia se ha ganado una mala fama no por sí misma, sino por el mal uso que se le ha dado. Diversas agrupaciones religiosas se han encargado de interpretarla a su propio parecer, enseñando cuestiones sin mayor efecto en la sociedad (como qué se puede vestir ó qué no se puede comer) hasta otras que afectan la salud y la vida (como prohibir las transfusiones de sangre). Se culpa a la Biblia de ser un tropiezo al desarrollo y el avance de las ciencias (caso Galileo Galilei) y ser el principal insumo del “opio de los pueblos”. Muchos juzgan la Biblia por las vidas inconsecuentes de quienes la proclaman. Pero ningún libro se puede juzgar por la incosecuencia de sus lectores y promotores sino por su contenido.

La Biblia tiene un tremendo potencial a favor del desarrollo social y que aún no ha sido realmente aprovechado. No pasemos por alto que veinte millones de peruanos que se confiesan cristianos, consideran a la Biblia como un libro sagrado. Podríamos afirmar que todas las familias cristianas del Perú tienen por lo menos una Biblia en casa ó una porción de ella. Aunque no la lean, ahí está. Aunque no la obedezcan, saben que hay en ella autoridad espiritual. Esto ya es una oportunidad muy valiosa, que con motivación y orientación apropiada, hará que muchos cristianos la lean y tomen en cuenta sus enseñanzas.

La Biblia es una compilación de historias, biografías, cartas, poemas y proverbios con principios para la vida. En sus páginas podemos encontrar acciones a imitar y desaciertos a evitar. El Nuevo Testamento (El Nuevo Pacto de Jesucristo) establece valores y normas morales que trascienden al tiempo y las culturas y que se pueden aplicar a las situaciones del diario vivir y por supuesto a nuestra vida en comunidad.

La Biblia enseña claramente a respetar a las autoridades, obedecer las leyes y pagar impuestos. Y también enseña a desobedecer a las autoridades cuando éstas quieren que participemos de actos corruptos e inmorales en desobediencia a Dios. Las cartas de los apóstoles contienen instrucciones para ser mejores esposos, padres, hijos, empleados y empleadores. Así como a mejorar nuestras relaciones interpersonales, resolver diferencias, hacer un correcto uso del sexo, del dinero, las diversiones y el tiempo. Incluso motiva a cuidar la higiene, la salud y a ser responsables con el medio ambiente.

Si los cristianos en el Perú conocieran más lo que dice su Biblia, tendríamos grandes avances en la lucha contra los problemas sociales que retrasan el desarrollo de nuestros pueblos. Muchos podemos dar testimonio de la eficacia de sus enseñanzas en aquellos que la obedecen, tal como lo dijera el apóstol Pablo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2ª Carta a Timoteo cap. 3, vers. 16,17)
Aún somos un país de mayoría cristiana. No somos un país de confesión atea. Entonces usemos la Biblia en nuestros colegios y universidades. Tomemos un tiempo para leerla en las diferentes instituciones públicas y privadas. Que se le de lectura en el congreso, en las sesiones de ministros, consejeros y regidores (y no sólo sirva para apoyar la mano en la juramentación). No es un libro prohibido. No se trata de unir la iglesia y el estado, ni discutir interpretaciones doctrinales ó imponer una religión. Ninguno tendría que sentirse ofendido ó discriminado por esto. Se trata únicamente de aprovechar una valiosa herramienta para contribuir al desarrollo de nuestro país. Un texto de suficiente autoridad moral que la inmensa mayoría de peruanos reconocemos: La Biblia.



Publicado el 28 de setiembre del 2009

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