Frente a una flor...


¡Cuánto pueden enseñarnos las cosas más pequeñas! Una gota de lluvia, una hormiga, una flor. Son pequeñas y se las ve tan simples, pero los meteorólogos y biólogos aún las estudian. ¿Salieron de la casualidad? ¿La materia por sí sola dio origen a la vida y la belleza? Aún las cosas más pequeñas de la naturaleza nos enseñan que hay un autor, un diseñador, un gran artista, pues como dice la letra de la siguiente canción, notamos las “pinceladas de alguien que sabe pintar”:

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      “Frente a una flor yo me detuve a ver un día
      Lo singular de la belleza que hizo Dios
      
      “Y aunque los hombres hagan cosas muy hermosas
      La simple flor me está diciendo mucho más:

      “La flor no es fruto del evolucionismo
      No puede ser fruto de la casualidad
      No es la suma del espacio mas el tiempo
      En mutaciones selectivas del azar

      “La flor fue hecha por un Dios que es creador universal
      Inteligente, afectivo y personal
      El azar nunca creará belleza viva integral
      Son pinceladas de alguien que sabe pintar.

      “Frente a una flor mi corazón se eleva a Dios en oración
      Y es cada pétalo un misterio para mí
      Y las tristezas que sufrí se desvanecen frente a Dios
      Porque si el cuida de una flor cuida de mi”.

Pancho Martell, el autor de esta composición dedujo de manera natural lo que también muchos de nosotros hemos deducido al ver el diseño y belleza en la naturaleza: Que todo esto no pudo salir por el azar y de la nada aun así pasaran millones y millones de años… ¡tiene que haber un Creador! Porque el creer en Dios no es sólo de religiosos y simples, también es de destacados profesionales y hombres de ciencia que a más observación y conocimiento menos pueden negar su existencia.

Jesús dijo que su Padre es quien crea y da vida a las flores*. Las hizo bellas, no sólo “funcionales”. Y su belleza es tal que ni Salomón con toda su gloria se vistió como una de ellas. Sin embargo eso no es lo más asombroso, nuestra “deducción” debe ir más allá, a entender que él también nos creó y nos ama, y por lo tanto debemos corresponderle con gratitud y confianza.  Porque (como añadió Jesús) “si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará con nosotros lo mismo o aún más? ¿O somos de poca fe?

Así que frente a una flor la deducción debe ser completa: “Dios es el Creador, me ama y puedo confiar en él;  porque si cuida de una flor, entonces también cuidará de mí”.

* Evangelio de Mateo 6:28-34




Interpretado por el Trío Mar de Plata

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