Adolescentes y ETS: La Verdad Desnuda


Hay datos que no se oyen con frecuencia, realidades que no se cuentan completas, verdades que los adolescentes, padres y profesores debieran conocer respecto a las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Datos como los que se encuentran en el libro “La Verdad Desnuda” de Josh McDowell, y del cual transcribo unas cuantas citas:
“En la década de los 60, los doctores trataron con dos ETS principales, la sífilis y la gonorrea. Ambas enfermedades se podían curar con una inyección. Hoy en día, los doctores reconocen 25 ETS principales, de las cuales diecinueve no tienen cura”. (Pág.33)
Muy poca gente ha escuchado hablar alguna vez que la ETS más común es incurable: El virus del papiloma humano (VPH). “El 70% de las mujeres infectadas de VPH luego desarrollarán cambios pre cancerosos en la cerviz”. “En los últimos años, más mujeres han muerto por el VPH que por el SIDA y el HIV”. (Pág.36, 37)
Los jóvenes creen que tener sexo seguro equivale a usar un preservativo. Pero “científicamente, es imposible ‘utilizar un condón y tener sexo seguro’. La mejor manera de decirlo sería: ‘Utiliza un condón y experimenta un sexo menos peligroso’. Los investigadores estiman que los condones reducen la transmisión de HIV del 85 al 87 por ciento. Para la gonorrea y la clamidia, el riesgo de transmisión se reduce en un 50%.”.(Pág.44) Tres de cada cinco estadounidenses que viven con VIH lo han contraído durante la adolescencia. (Pág.41)
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCPEEU) informan que “la monogamia es el método preventivo más efectivo contra las ETS”. (Pág.58) 
“Una muchacha de quince años tiene una probabilidad de uno en ocho de contraer enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) por el simple hecho de tener sexo, mientras que una mujer de veinticuatro años tiene una probabilidad de sólo uno en ochenta en la misma situación”. “Por lo general, una adolescente tiene 80 por ciento más probabilidades de contraer una ETS que alguien de más de veinticinco años”. Esto debido a que recién “al llegar a los veinticinco años, el cérvix de la mujer comienza a endurecerse y a rechazar los virus que entren en contacto con ella. (Pág.42,43)
“Como la mayoría de las ETS no tienen síntomas físicos, muchos adolescente creen que no corren riesgo. Los medios se suman al problema bombardeándonos con imágenes de sexo sin consecuencias. Más de dos tercios de los programas de televisión tienen contenido sexual… sin embargo, nadie en la televisión parece pagar un precio. ¿Cuándo fue la última vez que has visto a alguien en la televisión contraer una ETS? La gente entra y sale de la cama con diferentes compañeros y compañeras, y nadie se enferma…”. (Pág.48)
“Un estudio ha revelado un 13 por ciento de margen de error en la pastilla en las mujeres adolescentes… La pura verdad es que ninguna pastilla puede proteger de: Una ETS simple, Un corazón roto, Los cambios mentales como resultado del sexo promiscuo, La culpa y la vergüenza que por lo general acompañan al sexo prematrimonial”. (Pág.57) “Casi dos tercios de los adolescentes que han tenido sexo dicen que desearían haber esperado”. (Pág.62)
Estas son sólo unas cuantas citas de un libro con abundantes datos reveladores. Con verdades que los adultos deberíamos enseñar más y los adolescentes debieran conocer mejor, para que practiquen el dominio propio, retrasen su iniciación sexual, “apuesten” por la monogamia. Para reducir el riesgo de contraer una ETS, contar menos embarazos no deseados, menos abortos, menos emociones dañadas, menos proyectos de vida truncados… Porque no en vano la Biblia enseña que la fornicación es pecado. 


[Publicado el 1° de diciembre del 2012]



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