2016-02-12

"No se puede vivir del amor"

“No se puede comer al amor,
Las deudas no se pueden pagar con amor,
Una casa no se puede comprar con amor,
Nunca es tarde para pedir perdón,
No se puede, no se puede vivir del amor,
No se puede vivir del amor,
Lo dijo la chica que te dijo que no,
No se puede vivir del amor.”

Si se define al amor sólo como un sentimiento y pasión, indudablemente que Andrés Calamaro tiene razón. La canción sonaba mucho a comienzos de siglo y hace poco la volví a oír. ¡Cuántos jóvenes necesitan oírla de nuevo! (Y algunos casados también). Deseos, besos, compañía, palabras bonitas, caricias… no dan de comer. Ese tipo de amor no es suficiente para ser feliz. La vida de pareja es mucho más que eso, y quienes piensan unirse a alguien para compartir una vida en común, deben asegurarse que exista un verdadero compromiso de amor. Sin él, no habrá buen futuro.

Decir y expresar los sentimientos con palabras o afecto sin más acciones que lo demuestren, no es verdadero amor; y si lo es, es un amor incompleto, le falta demasiado. A diferencia de ese amor del que trata la canción, la Biblia nos enseña que el verdadero amor sí suple muchas necesidades, porque el amor real, “de hecho y en verdad” da lo mejor para beneficio de la persona amada. El que ama de verdad, se esforzará en ser mejor persona, trabajará, proveerá y tendrá para la comida, para pagar la casa y pagar las deudas. El amor es la motivación, el “motor” que impulsa a buscar lo mejor para el otro, con trabajo, esfuerzo, renuncia y sacrificio, tanto en lo material como en lo personal.

Por lo tanto, los enamorados y novios deben asegurarse de ver reales muestras de amor en su pareja. No sólo el ramo de flores o el peluche para el día de los enamorados, la rica cena o los mimos y cariños, ni el pasarla bien en fiestas o en la intimidad (que debería darse recién en el matrimonio). El amor debe demostrarse con el trato, el carácter, el comportamiento, los valores y las acciones. Si cumple con su palabra, si dice la verdad, si gusta del trabajo y la honestidad, si es fiel, si quiere comprometerse, si respeta la opinión diferente, si valora a su pareja y busca su bienestar; si practica la comprensión, el perdón; si su amistad es una influencia para ser mejor persona, si ama de verdad.

Es cierto, no se puede vivir de la pasión y las emociones. Son sólo eso. Necesitamos del verdadero amor. Aprendamos a amar; enseñemos a nuestros hijos a amar; guiemos a nuestros jóvenes a buscar el amor de verdad. Sobre todo, el amor de Dios.


*1Jn.3:18

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