Cuando se roban hasta los "trapitos"...

¿Qué podemos decir? ¿Qué diagnóstico podemos dar cuando hay gente que roba hasta el trapo de franela que se deja en la moto? Y no es un caso, ni dos, porque por las conversaciones que tuve con varios mi experiencia se repite demasiado. Decidí llevar en la moto una tela de franela “escondida” entre el timón y el velocímetro para limpiar el asiento del polvo que se acumula; y resulta que en el Perú hasta eso se roban. ¡Un trapo! No tenía más de 30cm de lado, no era un objeto valioso ni imprescindible, y no hay razón valedera para que lo roben y no lo compren.

¡Se roban hasta las tapas de botellas vacías! En un evento que tuvimos como iglesia en un lugar público, un miembro de la iglesia estuvo juntando algunas botellas de plástico de gaseosas ya desechadas con sus respectivas tapa-roscas para venderlo a los recicladores. Pero ¡oh sorpresa! cuando regresó al lugar donde tenía acumulada sus botellas, las encontró todas sin tapas.

Se dice, se intuye, que el que roba lo hace por necesidad y eso es falso. En nuestra sociedad peruana hoy en día, la gente roba por costumbre, simplemente porque tiene la oportunidad de hacerlo. Aunque el objeto del robo no sea valioso ni de primera necesidad, se roba por manía, para no “desperdiciar” la ocasión que se presenta. Soy peruano y amo a mi país, pero al ver cosas como estas me vergüenza reconocer que robar es parte de la “viveza criolla” de la “cultura” peruana, que se transmite y se incrementa de generación a generación.

Hace unos meses mi hijo de cuatro años soltó una pelota en una céntrica calle de Tarapoto. Él caminaba unos pasos delante de nosotros así que me apresuré a sujetarle la mano para que no corra hacia la pista tras su pelota. Mi esposa fue tras ella. Era una pelota pequeña transparente con luces y objetos en su interior por lo que mi hijo se puso a llorar. Cuando mi esposa llegó a donde debía quedar la pelota, extrañamente ya no la vio, pero estaban unas mujeres con una niña. Ante la pregunta de mi esposa, ellas interrumpieron a la niña y dijeron que no vieron nada. Llegamos con mi hijo que seguía llorando. Ellas lo vieron y siguieron negando haber visto a la pelota. Continuamos caminado ya consolando a mi hijo, cuando esa niña de unos doce años se subió a una moto con quien sería su madre, dejando ver la pelota que intentaba esconder. Nos acercamos y no tuvo otra opción que devolverla. Las interrogantes quedaron en mi mente: ¿A dónde estamos llegando? ¿Cómo pueden unos adultos robarle a un niño? No les importó que el niño quede llorando, y mucho menos les importó mal formar a una pre-adolescente enseñándole a robar sin compasión... ¿Hacia dónde vamos?

No se oyen a los especialistas. No se ven propuestas de nuestras autoridades buscando una “cura” contra esta plaga, esta enfermedad endémica de la “cultura del robo”. Desde hace mucho tiempo que son una rareza los peruanos que devuelven la billetera ajena con todo su dinero, o que prefieren romper el billete falso antes que “pasarlo” a otro. Pero cuando vemos que se roban hasta un trapo y unas cuantas tapas tenemos que reconocer que estamos en serios problemas. ¡Estamos mal! Como sociedad vamos por un camino pendiente abajo, adormecidos, sin principios ni valores morales que nos frenen, y requerimos con urgencia leyes eficaces y castigos ejemplares; información, educación en valores, revaloración de lo moral y espiritual, dentro de un plan nacional con buen presupuesto, multisectorial, con objetivos a mediano y largo plazo, de quizás unos veinte años; y no sólo aumentar las penas para ciertos delitos, que sólo conseguirán llenar más cárceles.

Pero hasta que eso suceda, las iglesias y los padres de familias no podemos eludir nuestra labor; organizando campañas llamando al cambio, disciplinando, formando con el ejemplo a nuestros hijos en la estricta obediencia de aquel mandamiento divino: “no robarás”. 

* Éxodo 20:15

[Publicado el 19 de mayo del 2012]


Comentarios

  1. Alexander Dios te bendiga en abundancia, hay que orar por estas situaciones que existen en nuestros paises, "si por allá llueve por aca no escampa" Bendiciones y un abrazo

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