Cuando los valientes huyen


“Los valientes no huyen. Los que huyen son los cobardes…” es el concepto general. Todos estamos de acuerdo que se requiere valentía para enfrentar las situaciones difíciles y duras de la vida. Los valientes perseveran, continúan cuando los demás desisten, enfrentan sus temores, deciden por lo más difícil.

Pero hay circunstancias en la vida, en que lo más difícil es huir. Y la valentía se muestra precisamente de esa manera: en salir corriendo. Si no, considere las siguientes situaciones:

Un joven soltero tiene un excelente empleo. Gana muy bien y tiene toda la confianza de su jefe. Pero la esposa del jefe lo seduce constantemente. Él se siente atraído pero sabe que no es lo correcto. Cierto día se encuentran solos y la mujer se le acerca sensualmente y le pide que se acueste con ella. Él siente la excitación propia del momento... ¿Qué debe hacer? Fácil sería ceder a sus propios deseos. Nadie se enteraría. Lo difícil es mantener su lealtad a su jefe, y con ello afrontar cuestionamientos de su virilidad, ó la represalia de una mujer rechazada. Él decide huir. Sale de la habitación.

Un hombre está bebiendo con sus amigos. Sabe que ya ha tomado lo suficiente, que está “picado” y que ya es hora de despedirse. Recuerda las veces que terminó borracho, sin dinero y golpeado. Sabe que si toma de más, ocasionará pleitos en casa. Los amigos lo acusan de “saco largo” y le piden que no sea “aguafiestas”… ¿Qué hacer? Fácil sería quedarse y “disfrutar con sus patas”. Lo difícil sería enfrentar la burla, negarse a sus propios deseos e ir a casa para estar con su familia. El decide huir. Se levanta y abandona la reunión.

Una estudiante universitaria está estudiando con sus amigas, y reciben el ofrecimiento de contar con las respuestas al examen final de la materia más difícil que lleva. Las chicas dejan sus libros entusiasmadas por la noticia. La cantidad de dinero que a cada una le tocaría pagar no es mucho… ¿Qué debe hacer? Fácil sería pagar y asegurar el ciclo. Difícil sería decirle no a las amigas, quedar como “traidora” y enfrentar por sí sola el examen. Ella decide que no. Le dicen “tonta”. Ella se levanta y se va a su casa a estudiar.

Son miles las situaciones en las que huir es un acto de valentía. Son ocasiones en las que se necesita más coraje para decir no y escapar de la tentación, que quedarse y someterse a lo que haría la mayoría. Son circunstancias en las que hay que negarse al propio impulso, al mal carácter, a la presión de la gente, a la propuesta indecente. Son luchas que requieren de fuerza de carácter y temor a Dios. A ese tipo de situaciones se refiere la Biblia cuando ordena: “Huid de la fornicación”; “Huye de las pasiones juveniles”; “No améis al mundo”; “Huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna…”

Seamos valientes. Huyamos del mal.




Publicado el 10 de abril del 2010

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