2010-09-13

Consejos de la Biblia para la familia

Consejos hay muchos, y en ocasiones cambian con la época. Pero como cristianos, los que más nos interesan seguir son los consejos que están en la Biblia, aquellos que fueron dados por los apóstoles de Jesucristo, como Pedro y Pablo. Principios que se adaptan al presente, y son vigentes y útiles para construir familias saludables, como los que muestro a continuación*:

«Estén sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo. Las mujeres deben respetar a sus maridos y estar sujetas a sus esposos como conviene en el Señor. Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador…

Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella… De la misma manera deben los hombres amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo… Vivan con ellas sabiamente, sean comprensivos, no sean ásperos con ellas. Den honor a su mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que sus oraciones no tengan estorbo.

El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. A los que están unidos en matrimonio, mando no yo, sino el Señor: No se separen. Pero si uno de ellos vive ajeno a la fe, e insiste en separarse, que lo hagan y quédense sin casar. En estos casos, el hermano o la hermana quedan en libertad, porque Dios los ha llamado a ustedes a vivir en paz.

Cada uno tenga su propia mujer. Y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con su mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con su marido… No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento.

Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo. Recuerda que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra.”

Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, no los exasperen para que no se desalienten, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor.

Quien no se preocupa de los suyos, y sobre todo de los de su propia familia, es peor que un incrédulo y ha negado la fe.»

La familia es la organización base de la sociedad. Toda organización tiene una cabeza, una dirección y un orden; y en la familia, Dios ha establecido que esta función la cumpla el marido. No es una promoción al machismo. No es un permiso para maltratar a la mujer. Es un cargo de autoridad y responsabilidad que el hombre debe ejercer en amor, considerando la opinión de su mujer, su “ayuda idónea”, con el propósito de buscar el bien de su familia; y siguiendo el ejemplo de Jesús, quien ejerció su autoridad para servir y no ser servido.

La salud de nuestras familias determinará la salud de nuestro País. La fidelidad, estabilidad, el amor, la actitud de servicio, comprensión, respeto, sujeción y demás valores que los hijos vean en sus padres, formará en ellos tales emociones y actitudes que les permitirá desenvolverse mejor en el mundo, para su propio bien y bienestar de nuestra sociedad.

Apliquemos, enseñemos y defendamos el modelo de familia cristiano. Que las excepciones no se conviertan en normas. Dios diseñó la familia y la diseñó para ser feliz. Sigamos el consejo de Dios.

* Basado en 1ª Corintios 7:1-17; Efesios 5:21-6:4; 1ª Pedro 3:1-7; 1ª Timoteo 5:8






Publicado el 11 de setiembre del 2010

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