Las elecciones en el Perú y la necesidad de aprender a vivir en democracia

Estas elecciones presidenciales revelan una vez más la necesidad que tenemos los peruanos de aprender a vivir en democracia: Fácilmente se exigen derechos, pero difícilmente se cumplen con los deberes y el comportamiento que una democracia demanda. Por supuesto que tratar un tema así excede al alcance de esta humilde columna, pero al menos es posible reflexionar en tres aspectos de aprendizaje:

Hay que aprender a decidir y elegir: La segunda vuelta es un dilema para muchos que están optando votar en blanco o viciado, aunque por supuesto, su evasión no evitará que Ollanta Humala o Keiko Fujimori, gane las elecciones. 
Siendo que uno de los dos tiene que ser el presidente, es nuestro derecho elegir y es nuestro deber escoger, aún así sea por el criterio del “mal menor”.
Se dice que el voto en blanco es un voto de conciencia, pero algo tiene que estar mal cuando ese porcentaje es alto. Y no me refiero a las proyecciones que se dan para la elección de este 5 de junio, sino al 12% de votos blancos y viciados emitidos en la primera vuelta: A pesar de tantas propuestas... ¡a 2 millones de peruanos les pareció que ninguno de los 11 candidatos era apto para el gobierno! Ya sea por desinterés, por un acto de protesta, o simpatía por un gobierno dictatorial o revolucionario; sea cual fuere el motivo, esto es evidencia que como país, nuestra actitud en democracia no es saludable.

Hay que aprender a respetar la decisión de la mayoría: Debería preocuparnos las muestras de intolerancia que se observan en las declaraciones de personajes ilustres, organizaciones y conversaciones del día a día. Hay una falta de respeto generalizada a la opinión diferente. Si la mitad del Perú nos está llevando a elegir entre dos posiciones extremas, entonces hay que aceptarlo sin iras, insultos ni comentarios despectivos. Según los resultados de la primera vuelta:  4 millones 600 mil peruanos creen que el partido GANA PERÚ es la mejor opción para el país y no se les debe faltar el respeto. Tampoco se debe menospreciar a los 3 millones 400 mil que creen que la mejor opción es FUERZA 2011. Así es la democracia y hay que aceptarla, vivirla en la televisión, en las calles y hasta en las iglesias, pues no falta quienes declaran que sería un pecado votar por uno u el otro.

Los elegidos deben aprender a cumplir con el encargo recibido: Los resultados de los últimos procesos electorales muestran claramente el descontento respecto a la distribución de la riqueza y el liderazgo de los congresistas y demás autoridades. Y es que los elegidos se olvidan que son representantes del pueblo; no sólo de su pueblo de origen, sino de todos, por lo que tienen el deber de velar para que los beneficios de una creciente economía, educación, salud y trabajo lleguen hasta los lugares más alejados de nuestro país. No hacerlo debilita la democracia. Y claro, los electores tienen que aprender a exigir a sus autoridades ese justo cumplimiento pero con un lenguaje democrático, no tomando carreteras ni destruyendo entidades públicas; sino a través de los medios de comunicación, recolección de firmas, con protestas pacíficas y con mecanismos legales.

La Biblia nos enseña a sujetarnos a las leyes y a los gobernantes. Gracias a Dios, ahora tenemos leyes más justas que las que había en el tiempo que los evangelios fueron escritos. Actualmente, en el Perú rige la democracia, y deberíamos valorarla, cuidarla, y aprender (de una vez) a vivir conforme a lo que ella demanda.




Publicado el 30 de mayo del 2011

Comentarios

  1. La democracia en el Perú, es esquelético, la mayoria de los medios de comunicacion, rebajan el honor de Ollanta y no es por que sea tan cierto que Ollanta es malo o hiso tantas maldades, sino por que piensan que no tiene la capacidad para gobernar. Los medios de comunicacion en su mayoria dicen las cosas que van en contra de Humala, y lo que hay a su favor lo ocultan, estuve viendo videos manipulados.

    Yo no detesto a Keiko ni a su padre de hecho él hiso muchas cosas buenas como tambien malas y yo se reconocerle las 2 cosas no solo las malas ni las buenas, cualquiera que gane yo me quedo tanquilo.

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