El regreso de Jesucristo

Jesús dijo que volvería a la tierra para traer con él el Reino de Dios. Los apóstoles transmitieron estas enseñanzas a los discípulos de Jesucristo, y estos a su vez a las siguientes generaciones de creyentes. Jesús mismo dijo*: No se angustien, crean en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay. Voy a preparar lugar, y vendré otra vez, y los tomaré conmigo. 

En la Biblia, leemos que una vez Dios dijo que ocurriría un diluvio. Y el diluvio ocurrió y las pruebas las vemos alrededor nuestro. En otra ocasión Dios le prometió a Abraham, que en su descendencia serían benditas todas las naciones de la tierra, y la promesa se cumplió dos mil años después con el nacimiento de Jesús. De manera similar, hace dos mil años Jesús prometió que regresaría… sólo estamos esperando.

Jesús dijo también*: Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos… El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero si tan solo en el siglo I de la era cristiana ya había burlas y dudas cerca del cumplimiento de esta promesa; hoy, después de veinte siglos, en el mundo la burla es mayor, y en la cristiandad muchos ni siquiera saben ya de su regreso. Las palabras del apóstol Pedro siguen vigentes*:

…en los últimos tiempos vendrá gente que en son de burla preguntará: ¿Qué pasó con aquella promesa de que Cristo iba a regresar? Estos ignoran que la tierra ya fe una vez destruida por el agua y que ahora le espera una destrucción de calor y fuego. No olvidemos hermanos que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Si Jesucristo no ha regresado es porque aún no es el tiempo, es paciente para con todos, pues no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan y vuelvan a él. Pero el Día del Señor vendrá, y por su promesa esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia. Puesto que esto va a ser así, ¡cómo no vivir como Dios manda! Por lo cual hermanos, estando en espera de su regreso, procuremos con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

Porque si unos se burlan y otros lo han olvidado, hay quienes temen encontrarse con Cristo resucitado. Pero temen porque están viviendo en pecado. Para lo cual, sólo debemos ser sinceros, cambiar de actitud, y esforzarnos por hacer lo bueno. Si creemos que él volverá, debemos prepararnos para recibirlo.

* Juan 14:1,2; Mateo 24:35-39; 2pedro 3:1-14


[Publicado el 3 de setiembre del 2012]

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