2014-03-06

Hombres y mujeres, iguales ante Dios

Todos los seres humanos somos iguales ante Dios sin importar el color de la piel, la procedencia, la educación ni posición. Hombres o mujeres somos iguales en dignidad, bendiciones y obligaciones ante ´él (y a todos por igual nos pedirá cuentas). Jesús proclamó las “buenas noticias”, que incluyen la promesa de una vida mejor disponible para todos los que se acercan a Dios, sin distinción.


Las diferencias nos complementan, no nos hacen superiores ni mejores que el otro. El hombre no es más que la mujer ni la mujer más que el hombre y las enseñanzas cristianas así lo declaran desde hace siglos. Como las siguientes líneas escritas por el apóstol Pablo, un pensamiento revolucionario para su época*: 
“…ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre. Pues aunque es cierto que la mujer fue formada del hombre, también es cierto que el hombre nace de la mujer; y todo tiene su origen en Dios…Porque por la fe en Cristo Jesús sois todos vosotros hijos de Dios… Ya no tiene importancia el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos sois uno solo.”

Así que si usted es hombre y se considera cristiano, respete a la mujer. No la maltrate, no la rebaje. Si es casado o convive con ella entienda que es su compañera y no su sirvienta. Valórela como Dios lo hace pues la Biblia dice que ella es “coheredera de la gracia” y debe darle honor*. Si es soltero, piense en su madre, en su hermana, o en su hija si la tiene; y trate al resto de mujeres como quisiera que el resto de hombres las trate a ellas.

Y si es mujer y se considera cristiana tampoco tenga en menos a los hombres. Si hay un día en el que se recuerda la lucha de la mujer, es su lucha por la igualdad y no por su superioridad (un mal no se vence con otro mal). No por vivir en igualdad de derechos y libertades la mujer debe buscar ser más que el hombre. No por tener un mejor sueldo o alcanzar más logros debe despreciar al padre de sus hijos, respételo. El respeto mutuo en casa será de beneficio para sus hijos. El respeto mutuo bendice a la sociedad.

Hay mucho de qué hablar al respecto y muchos ya lo están haciendo. Valga esta breve nota para dar una mirada cristiana al tema ya que en el Perú nos asignamos el título de cristianos y bien nos haría practicarlo. Sigamos aprendiendo, enseñando y dando ejemplo. Jesús no hizo distinciones. Tampoco las hagamos nosotros.
*1ra de Corintios 11:8,9 Gálatas 3:26-29; 1ra de Pedro 3:7





[Publicado el 8 de marzo del 2014]





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